Profilo di ChemaDIARIO DE UN CAMINANTEFotoBlogElenchiAltro ![]() | Guida |
EL ESPANTAPAJAROSEl viejo caminante, cansado de contar sus pasos, se convirtio una mañana en un ajado espantapájaros... o fue al revés... No lo recuerdo fué hace tanto tiempo.
EL ESPANTAPAJAROS
Con tu cuerpo de paja y el capote abrochado, viejo, roto y deslucido del campesino desechado; con ojos pintados en tu cabeza de trapo, y sonrisa que cuelga de labios no trazados; con tu sombrero de alas, de color tostado por las lluvias y los soles que con el juguetearon; miras la pequeña estampa de anchos campos dorados de senderos polvorientos y horizontes encerrados. Miras el azul del cielo y el vuelo desesperado de pájaros que buscan comida mirándote extrañados. sobre la cruz de madera , perchero de tus andrajos, como el viento tu cuerpo agita moviéndolo de lado a lado; Sin mente que se pregunte, porque tu corazón guardaron, sin alma que se rebele, solo sueños te dejaron. Día a día, noche a noche, el verano fue pasando y la mies ya esta segada y recogido su grano; Ahora oyes esquilas y ves ovejas pastando pero también con el tiempo, el rastrojo abandonaron. La soledad te embarga el cielo siempre nublado, las lluvias mojan tu alma y a tu corazón despertaron. Tu mente por fin pregunta que haces allí enterrado, porque dejar que tus sueños se mueran sin disfrutarlos. Ojala tuvieras piernas, y pies que no sean de trapo, ay, como te gustaría que tu percha tenga brazos, y así andar el camino que serpentea por el prado. Soñastes con otros mundos que nunca has visitado, con aromas de otras tierra y con océanos lejanos; soñastes en el otoño con sus ocres y sus pardos, soñastes en el invierno con sus grises y sus blancos; sentistes la primavera llegar con vuelo cansado y una noche soñastes que tienes piernas y brazos y que los pies te sostienen para andar lo que has soñado. Una mañana partistes, dejando desierto el campo, saludastes a las flores con el sombrero en la mano y a los pájaros dejastes en tu percha ya posados. Nadie vio como te ibas, nunca más has regresado y el campesino al ver como te habías marchado se le iluminaron los ojos y contemplando callado, la percha donde colgaban tus viejos y rotos harapos, se sonrió y se dijo: - Otro sueño que ha volado. Te deseo mucha suerte, mi querido espantapájaros.
J.M.Gordon (Sevilla, 2007) |
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